Dulce Amor o ¿Amores que matan?
Siempre he odiado el maltrato, fuese cual fuese el tipo.
No me gusta que alguien domine a otro por imposición, por fuerza y dolor.
También he creído que era fácil salir, que bastaba con irse.
No lo es. Para empezar no te das cuenta ni que estás en esa situación...es cuando alguien cercano te dice que la situación no es "normal" que no deberías seguir y que te estás dejando demasiado en el camino.
Reflexionas pero solo ves discusiones, no ves aquello que te han dicho que era...no puedes ni pronunciar la palabra...¿como era? ¿maltrato?
Recuerdas las víctimas mortales del pasado año, recuerdas las campañas que salen por televisión de mujeres con golpes sobre la piel...no te sientes identificada.
Piensas que él te quiere...que es buena persona y que jamás te haría daño.
Porque ya te lo está haciendo.
Empieza poco a poco. Recuerdo que en mi caso empezó revisando mi teléfono en busca de mensajes, a decirme como llevar el pelo o como me tenía que vestir...
Si hablaba con alguno de sus amigos se enfada, si hablo con alguno de los míos también.
Yo "era suya y de nadie más". No quería salir a la calle, el pasatiempo era ver la televisión comiendo cualquier comida basura.
Más tarde queda con amigos tuyos...les cuenta cosas que generalmente quedan entre dos, pero él no puede callar y alardea de las intimidades con gente que te ha visto crecer. Es de poema la cara que se te queda cuando luego es tu amigo que te cuenta esto... Sigues pensando que simplemente es un poco inmaduro y que ya cambiará.
Recuerdas el primer golpe. Pasa por detrás y te da en la cabeza...¿porque hará eso si te quiere? Seguro que será una broma pero es que te ha dolido para ser una broma...bueno, no lo volverá a hacer más. Basta con pedírselo...se lo pides pero no te preocupes que habrán otras veces.
Siguiendo con la historia parece que seas una muñeca y no una mujer. Te tiene en su cama cuando le conviene y cuando no, sin más problemas no te llama y se marcha con los amigos...Se habrá olvidado de avisar, piensas. Te quiere mucho, piensas. Y lo piensas y lo crees porque te lo ha dicho...Y no caes en la cuenta que te muerdes las uñas, que discutes cada semana, que te cambia las conversaciones y te hace que le pidas disculpas o te dejará.
A sus padres les cuenta que eres tu la que no quieres ir a su casa y que le haces que él venga siempre, les cuenta que le absorbes y que no le dejas salir con sus amigos. A ti te cuenta que su padre se comporta mal con toda la familia, que ya está harto y que se viene contigo...Lo curioso es que ahora en vez de muñeca pareces cajero y le cubres todos sus caprichos. ¿Cuando te cansarás? ¿Cuando te darás cuenta?
Ya te muerdes las uñas, lloras cuando nadie te ve ni te escucha...ya empiezas a pensar que hay algo que no va bien. Que es muy dominante, mentiroso, impulsivo y orgulloso. En este asunto estás sola y por ello no se lo cuentas a nadie.
Llega el día en el que después de avisarle tanto ya te has cansado. Decides apartarte y romper con una relación que no te aporta nada bueno. Se lo dices y de repente llora, te dice que va a cambiar y que le des otra oportunidad. Eso ya lo has escuchado otras veces y nunca cambia así que ¿que vas a hacer?
Lo dejas y te marchas a casa. Él para de llorar y te dice que muy bien. No le ha importado y ahora eres tu la que llora por lo que has dado. Meses después envía mensajes, primero de forma simpática y piensas por un instante en si ha cambiado...luego de forma arisca e insultando puesto que le has dicho que no tienes intenciones de volver con él. Insulta y humilla después de tantos meses. Dice cosas que sabe que te duelen, después de un año juntos juega con esa ventaja. Así que bloqueas su numero. Más tarde lo intenta por redes sociales y se pasea por tu calle.
Después de consultar con conocidos y amigos, alguien de profesión policía te dice que es mejor que te alejes un tiempo. Ganar energía y observar la situación desde lejos. Alejarte de tu barrio. Dicho y hecho...pero ahora...¿hasta cuando vas a tener miedo? ¿hasta cuando vas a ser incapaz de conocer a otra persona?
A veces no necesitamos golpes sobre la piel, basta con los golpes que llevamos mentalmente. El daño psicológico perdura. No eres capaz de conocer otra persona, hay veces que no puedes evitar un escalofrío cuando recuerdas su mirada porque a día de hoy entiendes que te miraba como un objeto y no como a una pareja. A día de hoy no aguantas una caricia, no sea que no fuese caricia o a día de hoy aún no has hecho tu vida. Es importante detectar el maltrato y evitarlo. Sea físico o psicológico. Sea a una persona o a un animal. Callar no nos ayuda. Ahora lo sé y tristemente por experiencia.
L.B.D.