miércoles, 8 de enero de 2014
Carta a la vida.
Querida, caprichosa y malvada vida:
Me dirijo a ti, y permite-me que te tutee, porque sencillamente me tienes cansada.
No se que pretendes ni a que juegas,
no tengo idea de porque haces que los mejores no estén y los peores se queden.
Hoy he estado pensando en toda aquella gente que me has robado,
si, robado, porque ya no están aquí
y ¿sabes? estoy segura de que si no fuese por ti aún estarían.
Puedo entender, con desidia, pero puedo comprender que te llevases a algunos de ellos
pero ¿a él? ¿sabes de quien te hablo verdad?
Él era rubio, de ojos azules, alto y delgado.
Él simplemente era maravilloso.
Un chico de dieciocho años con toda la vida por delante.
¿Sabes que trabajaba desde los dieciséis años?
Era mecánico, ni ejecutivo, ni abogado, ni...ni un niño de papá. Mecánico.
Era amable, cariñoso, comprensible, sincero, simpático, dulce, ingenioso...él era una buena persona,
era maravilloso hablar con él.
Lo recuerdo perfectamente, hablábamos horas. Tenía una forma de ser que no había conocido en nadie más.
Como te iba diciendo...era mecánico, tenia sueños y uno de ellos era poderse comprar un coche.
Cumplió dieciocho años y al poco tiempo ya había aprobado el carné y sorpresa! tenía el coche.
Aunque tuvieron que ayudarle sus padres a pagarlo porque solo era un chico de dieciocho años.
¿Sabes que sigo teniendo la foto de aquel coche? Un alfa romeo blanco. Era su pequeño, su capricho, el único que iba a poder permitirse en mucho tiempo.
Era muy inteligente y tenia raciocinio.
Era....porque tu te encargaste de que aquellos ojos se apagaran cuando pusiste en su camino a un conductor ebrio...era y ya no está.
Ya no veo sus ojos, ni escuchamos las canciones que escuchábamos, ni hablamos de los sueños, ni de la vida, ni de la ilusión, ni de lo que haríamos cuando fuéramos mayores, ni de la casa que nos compraríamos.
¿Sabes que jugaba a fútbol y era del Real Madrid?
¿Sabes que no pude conocerle más y que fue por tu culpa?
No dejaste que me despidiera, ni le dijese lo que me importaba, ni lo buen amigo que era...fuiste injusta y malvada.
¿Sabes que él, ni fumaba ni bebía? Conducía con precaución y jamás superando límites establecidos.
Querida, caprichosa y malvada vida: ¿porque pones personas increíbles en mi camino si luego te encargarás de arrebatármelas?
L.B.D
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario