Dame tu mano, yo te acompaño.
Échate aquí, justo a mi lado,
cierra los ojos,
no quiero que me expliques nada,
lo sé todo.
Sigues sin estar solo.
Cerremos las ventanas
y aunque se haga de día los rayos de sol no repiqueteen,
y aunque se haga de noche no permito que la luna alumbre y las estrellas desconcierten
ya no sé cuanto tiempo ha pasado desde que estás ahí,
tan callado, tan distante, tan dolido.
Te comprendo aunque no sepas que te comprendo,
te pienso aunque tu no sepas que lo hago,
te extraño aunque no te diga cuanto ni tanto.
Hoy no quiero que te moleste ni el aire.
Mantén los ojos cerrados,
olvida todo, hoy solo existes tu, hoy, ahora, solo tu,
recuerda esto y cuando algo te dañe, solo vuelve a cerrar los ojos,
necesitas un abrazo o quizás más de uno.
Que la vida no es fácil y que ya estás cansado,
me pregunto cuando te irán bien las cosas,
cuando podrás ser feliz,
y aunque tu no creas, yo si creo,
y aunque tu no mires al cielo, yo si miro,
y aunque solo tengamos en común el aire que abanica las hojas de la ciudad,
los caminos que aunque lejanos llegan a los mismos sitios,
la brisa del mar que tanto despeina el pelo,
y los paisajes que tras la ventanilla del coche sueño despierta,
y aunque tu ya no tengas fe en eso a lo que llaman Dioses, yo si tengo,
tengo por los dos, you and me but never for us.
Voy a pedirte una sola cosa,
que en esta vida y en la otra intentes ser feliz,
todo pasará, así que sonríe y no te rindas.
Y si alguna vez ya no puedes más...
solo cierra las ventanas y tus ojos.
