lunes, 25 de abril de 2016

Ser o no ser...


Del "Ser o no ser" o análisis de una misma...



Inseguridad, cabezonería, mal caracter con altas dosis de locura...
mezclado con un poquito de azúcar y de resultado tienes algo así como yo.
No soy perfecta, ni mucho menos me quedo a medio camino de algo así.
Supongo que como muchas más personas...
Me preguntan, cómo si no hubieran mayores problemas, mi estado civil.
La siguiente pregunta es ¿Porqué no?

Empecemos por el principio del análisis para después llegar a las conclusiones.
Veo a las personas en colores.
Me muevo por intuición y nunca, repito, nunca, me arrimo a alguien si de entrada considero que no voy a encajar.
Soy una mezcla entre negro y a color.
Soy una mezcla de lo que todo el mundo quiere y de lo que no quiere nadie.
Soy una mezcla adorable a ratos e insufrible la mayoría de veces.

¿Porqué?
No tengo el equilibrio perfecto, mejor dicho, no he conseguido tal equilibrio.
Así pues, no soy blanco, no soy negro, no soy colores....tampoco gris...
"Mens sana in corpore sano"
Estoy en una espécie de espiral que no acaba de darme lo que quiero.
¿Exigente?
No creo.
Me conformo con poco o con mucho, según se mire.

Comprensión. Es lo único que necesito.
La conclusión sería empezar por mí.
Si no tengo equilibrio conmigo misma no es justo intentar tomar la mano de alguien más.
De cierta manera, no es cuestión de subirse al primer tren que pase...
más bien, a día de hoy estoy enamorada de la soledad, de vivir a mi forma y a mi manera.


jueves, 21 de abril de 2016

Con lo puesto.

Le escribiría una carta pero lo cierto es que poco tengo que decirle.
Quizás eso vaya en consonancia a lo poco que recibí de él.
Muestras de cariño contadas o quizás las malas lenguas tengan razón
y a caso jamás fue amor de padre lo que tuvo.

Ya no importa,
no lo he necesitado ni sé lo que me pierdo.
No se extraña lo que no se tiene.
No se quiere lo que no se conoce.

De niña asustada pasé a ser niña algo menos asustada.
El miedo ya no predomina.
Ya me da igual si viene o si va...
Ya no espero, ya no importa.

Ya no espero nada de nadie.
Quizás puedo dar las gracias a él.
Hay algo que jamás llenaré,
es como un espacio en blanco en una libreta repleta. Inacabada.

Llega y paga sus enfados.
Conmigo. Insulta.
Creo que dice algo de mi físico.
Algo así como que estoy demasiado gorda para entrar por la puerta.

Le miro mientras se ríe.
Me transporto a otro momento en el que hizo lo mismo mi ultima pareja.
Sabe dónde tocar. Sabe dónde hacer daño.
La persona que alguna vez quise lo cierto es que ahora me abochorna.

Me dicen que soy fría, me dicen que me quedaré sola.
Es posible. Soy consciente.
Sólo quiero algo de tranquilidad.
No necesito a nadie.

No necesito a nadie, sobretodo si me tiene que hacer daño.
Con lo puesto me iré,
quizás un par de sonrisas en el recuerdo,
que no se engañe, son provocadas en la calle y ajenas a lo que se llama "familia".


martes, 19 de abril de 2016

Vuela...



LLegar a la meta cuesta,
te cuesta tanto llegar
y cuando ya estás en ella
mantenerte cuenta más.
Procura no descuidarte
ni mira hacia detrás
o todo lo conseguido te lo vuelven a quitar.

Aquí no regalan nada,
todo tiene un alto precio,
el daño que va subiendo,
el daño que hay que pagar...

Aquí hay que bailarlo todo,
sin perder jamás el paso,
te suelen sortar la mano
si ven que hacia bajo vas...



Vuela amigo, vuela alto,
no seas gabiota en el mar.
Vuela amigo, vuela alto,
no seas gabiota en el mar.
La gente tira a matar
cuando volamos muy bajo.
La gente tira a matar
cuando volamos muy bajo...

Amigo aprovecha el viento
mientras sople a tu favor,
que el aire te lleve lejos
cuánto más lejos mejor,
que aquel que se queda en tierra
lleva la parte peor.
Se van cerrando las puertas,
te van negando el adiós.

Aquí no regalan nada,
todo tiene un alto precio,
el daño que va subiendo,
el daño que hay que pagar...

Aqui hay que bailarlo todo
sin perder jamás el paso,
te suelen sortar la mano
si ven que hacia bajo vas...



Vuela amigo, vuela alto,
no seas gabiota en el mar.
Vuela amigo, vuela alto,
no seas gabiota en el mar.
La gente tira a matar
cuando volamos muy bajo,
la gente tira a matar
cuando volamos muy bajo.

Vuela amigo, vuela alto,
no seas gabiota en el mar.
Vuela amigo, vuela alto,
no seas gabiota en el mar.
La gente tira a matar
cuando volamos muy bajo,
la gente tira a matar
cuando volamos muy bajo.



Fuente:  https://www.youtube.com/watch?v=CFO0cFFdVDk

domingo, 17 de abril de 2016

Flores y sentimientos.







Envuelta entre flores trabaja con constancia y atiende con amabilidad.
Hay quién prefiere la sencillez de regalar una sola flor, hay quién prefiere un ramo entero.
Lo cierto es que en la sencillez está el gusto. Una flor puede decir más que un ramo entero, eso la florista siempre lo ha sabido.


Aquella mañana se acerca hasta allí un joven.
Alguien que ella conoce bien desde hace tiempo.
Se acerca y después de charlar durante unos minutos el joven le pide una flor con algún detalle.
La cabeza de ella empieza a dar vueltas. Sabe que la flor es una sencilla rosa roja y que es para su pareja. La adorna con paniculata, unas pequeñas flores blancas y el conjunto lo abraza un lazo precioso de encaje blanco.
Él sonríe, sabe que ella siempre trabaja cómo si fuese para ella misma. Mima cada detalle y se asegura de un resultado perfecto.

Se lo dá con una amplia sonrisa susurrando "Que paséis un precioso día".
Lo que él ignora es que ella tiene sentimientos por él desde hace tiempo.
Lo que ella no sabe es que él ya no siente lo mismo por su pareja y que pensaba pagar el detalle floral y regalárselo a ella misma, la persona que se lo ha preparado.

Sólo que a último momento lo medita y sale con él de la tienda. Lo mira, se sienta en un banco próximo a donde tiene su moto estacionada. Piensa en volver a entrar en la tienda pero la inseguridad de lo impide. 


Pasa una de sus manos por su pelo, se levanta del banco y da media vuelta buscando con la vista la tienda...retrocede, sigue sin ser capaz.

Divisa a una mujer mayor que pasa cerca de él y sin más, le ofrece la flor. Se sube a su moto, da un golpe seco al deposito de la gasolina, con rabia como si se dijese así mismo que es un cobarde. Se coloca el caso y se marcha, dando un ultimo vistazo por el retrovisor mirando a la joven que sale a la puerta cómo si le buscase.

Situaciones inconclusas...a veces por inseguridad, a veces por cobardía o por acostumbrarse sin más a la situación en la que se está.

l.b.d

martes, 12 de abril de 2016

Recuerdo...



En ocasiones me gusta encerrarme en mi habitación, sentarme en mi pequeña mesa y escuchar música a todo trapo.

Recordar...recordar el pasado...

Saco fantasmas, creo que ya es algo indispensable en mí.

Hoy te recordé a ti.

Leía un libro sobre drogas mezclado con otros temas como la amistad, el amor...
Cómo cambia una persona adicta.
Yo te conocí como un chico poco amable, enfadado con el mundo y con todos los que te cruzabas a tu paso.
No tardó tu tía en hablarme de tus problemas; fiestas, drogas, amistades poco recomendadas...
y agresividad.
Me acerqué a ti. Lo reconozco, en vez de huir quise acercarme y simplemente, ser tu amiga.
Lo necesitabas, necesitabas al menos una persona en el mundo que no te juzgara.
Te vi. Te hablé. Al principio como ya esperaba me respondiste muy cortante, muy serio...
Insistí. Y no te diste cuenta pero me miraste con aquella mirada, aquella que me pedía ayuda. Encendiste la mecha para que no me rindiera.
Recuerdo que tú mismo me llamabas cuando tenías problemas, cuando habías consumido.
Yo tenía 17 años, no te dejaba. Salía de clase, llamaba a mi casa aviando de que iba a llegar tarde y picaba a tu piso.
Bajabas y nos íbamos a un parque cercano.
Allí hablábamos, me explicabas cómo te sentías, qué te daba el vicio y porqué ya no podías dejarlo.
Yo escuchaba. Reconozco que me superaba pero vi algo por lo que merecías atención.
Fueron muchos meses. Muchas promesas. Nunca veía un cambio en ti.
Recuerdo que buceaba en las redes buscando cómo ayudarte, empecé siendo comprensiva, luego ya cambié mi tono y fui más dura.
¿Lo recuerdas? Seguro que si.
Sólo en una ocasión perdiste la calma y me levantaste la mano. Te la cogí al vuelo.
-¿Vas a tocarme? Venga, ten cojones.
Te animé con mirada directa a tus ojos.
Bajaste la mano.
Reconozco que lo más duro fue decirte que lanzaba la toalla, que me había cansado.
Te derrumbaste, te abrazaste a mi pierna y lloraste. Lloraste cómo un niño.
Impactante, fuerte, débil, tierno a su vez...
Te dije que te ayudaría y lo hice.
Poco a poco fuiste cambiando. Dejaste la calle, las malas compañías y te pusiste a estudiar algo que te gustaba.
Sé que ahora trabajas. Me volví a encontrar con tu tía.
Me preguntó si seguíamos en contacto.
Ya no. Tuvimos cada uno una función en la vida del otro, fue una etapa.
Tú necesitabas ayuda, alguien que te dijera las cosas que nadie se atrevía.
Yo necesitaba que me enseñaras que la vida no es rosa, que hay muchos matices y algunos muy duros.
Aprendí de ti.
Ella me sonrió y me dijo "mi sobrino se encontró un ángel".
Créeme, el aprendizaje fue mutuo.



l.b.d

sábado, 2 de abril de 2016

Demasiada calma...



En cinco meses te cambia la vida. Lo aseguro. Pasé de vivir en el centro de la capital a caminar entre arboles.
En un principio ordené cajas, demasiado ocupada como para ver más allá de mis cuatro paredes.
Vuelvo a la realidad...sin trabajo, con parte de familia desgastada y el amor quemado.
Así lo definí cuando me preguntó una amiga "¿Qué es lo que no funciona?"
No funciona nada...funciona mi madre, ella quería sol y lo tiene. Yo quería que pagara las deudas y las ha pagado....
¿A qué precio? No calibré cuando la persona que estaba conociendo me dijo "2 peajes". Le sale caro venir y lo cierto es que a mi me rasca el bolsillo ir.
No me puedo quejar...
No calibré cuando ya no veo a los amigos con los que quedaba a cualquier hora.
No calibré en que si en ciudad cuesta encontrar un trabajo, en un pequeño pueblo ya es imposible encontrarlo.
Ahora me dedico a pasear entre árboles, a sentarme en el columpio y ver cómo se va al traste lo poco que me queda de mi antigua vida.
Y la quiero de vuelta. Y no puede ser. Y ya no sé qué hacer...