viernes, 11 de julio de 2014

La Mente.





En su definición científica la mente es el nombre más común del fenómeno emergente que se responsabiliza del entendimiento, la capacidad de crear pensamientos, la creatividad, el aprendizaje, el raciocinio, la percepción, la emoción, la memoria, la imaginación, la voluntad y otras habilidades cognitivas.

La mente integra diversas facultades del cerebro que permite reunir información, razonar y extraer conclusiones.

En ocasiones desconocemos hasta que punto llega ésta a controlarnos.
¿Cuantas veces hemos creído que algo era posible y ha sucedido?
Puede que no todo fuese producto de la mente, también entran en juego la constancia y tenacidad, por ejemplo pero la mente mueve todo.

Basta con pensar que estamos perdiendo peso para que el cuerpo de alguna forma se active y lo perdamos aunque tal vez solo sean unos gramos.
¿Cuantas veces analizamos completamente todo? Nos olvidamos de lo importante, vivir y nos centramos en analizar: Comportamiento de una persona, miradas, posturas, aquello que dijo...y lo que no dijo...Definitivamente analizamos el porque de las cosas.

Si, la mente influye. Es posible que alguien no se haya parado a reparar en la existencia de otra persona y que, cuando esta segunda persona adelgaza, aquel primero empiece a fijarse. ¿Fue materialismo de que antes le sobraba peso a esta segunda persona? o tal vez fuese que esta segunda persona se auto-determinaba como el "patito feo" incapaz de hacer que nadie se fijase.

Estos pensamientos negativos, controlados por la mente, son capaces de alejar algo. Cuando dejamos de pensar en negativo a cerca de un tema es cuando conseguimos el objetivo. Tal vez nuestra mente es una especia de imán para otras mentes. Así pues, basta con "desear" realmente algo para obtenerlo. Eso si, deseemos cosas viables pues no vale con desear una cuenta millonaria y un yate anclado en el Maremagnum. Lamentablemente.

La mente es como un gran estanque. Profunda, unas veces tranquilan y otras inquieta. Con pensamientos cual peces habitando el estanque o sueños cual barcos que navegan por su superficie.
¿Es posible conocer cada rincón de sus profundidades?

L.B.D.

1 comentario:

  1. Los albardanes, bufones de la corte y observadores de su naturaleza, saben que solo un deseo profundo puede materializarse; los simples caprichos o deseos leves son irrelevantes. Es la mente la que controla, si, pero su motor es la voluntad REAL, no la pretendida. El deseo profundo altera todo, tuerce el destino y si, puede conseguir un yate en Mónaco.

    ResponderEliminar