martes, 21 de enero de 2014

Reflexión.



Reflexión; de como vive el entorno de un policía.








“Disculpen la intrusión, pero si es posible, yo quería explicarles como lo vive la “amiga”, es decir aquella que quiere llegar al lugar de pareja pero no lo es, o aún no.


Eres una persona normal que vive una vida absolutamente normal y cuando crees que nunca te va a llegar, aparece él.


Se presenta, habláis de todo y de nada, entonces te cuenta a que se dedica.


Eres una persona que admirabas ya esta profesión, y como no, te invade una enorme ilusión.


Pasan los días, el sentimiento por él crece; orgullo por todo aquello que hace pero por otra parte miedo. Orgullo y miedo a partes iguales.


Te explica que siempre quiso ser policía, que antes de serlo ya trabajó en otros sitios, que soñaba con llegar a vestir aquel uniforme, correr hacia el lugar al que no desea ir nadie más.


Por otra parte, no todo no es bonito, ya empiezas a saber lo que son los domingos sin saber de él, las noches en vela pensando en si estará bien, los planes que se tuercen en último momento por cambiarle el turno a un compañero, los quebraderos de cabeza cuando escuchas críticas, los turnos que no acaban del todo bien y que le afectan aunque se empeñe en decirte que todo está bien.



Te da miedo que pase algo, recuerdas las sonrisas, las anécdotas, las ganas de verle… y cada día tienes más ganas de apoyarle, de hacerle saber que no se sentirá solo y que intentarás comprender-le pase lo que pase."

miércoles, 8 de enero de 2014

Carta a la vida.



Querida, caprichosa y malvada vida:

Me dirijo a ti, y permite-me que te tutee, porque sencillamente me tienes cansada.
No se que pretendes ni a que juegas,
no tengo idea de porque haces que los mejores no estén y los peores se queden.

Hoy he estado pensando en toda aquella gente que me has robado,
si, robado, porque ya no están aquí

y ¿sabes? estoy segura de que si no fuese por ti aún estarían.

Puedo entender, con desidia, pero puedo comprender que te llevases a algunos de ellos
pero ¿a él? ¿sabes de quien te hablo verdad? 

Él era rubio, de ojos azules, alto y delgado.
Él simplemente era maravilloso.
Un chico de dieciocho años con toda la vida por delante.

¿Sabes que trabajaba desde los dieciséis años?
Era mecánico, ni ejecutivo, ni abogado, ni...ni un niño de papá. Mecánico.
Era amable, cariñoso, comprensible, sincero, simpático, dulce, ingenioso...él era una buena persona,
era maravilloso hablar con él.

Lo recuerdo perfectamente, hablábamos horas. Tenía una forma de ser que no había conocido en nadie más.

Como te iba diciendo...era mecánico, tenia sueños y uno de ellos era poderse comprar un coche.
Cumplió dieciocho años y al poco tiempo ya había aprobado el carné y sorpresa! tenía el coche.
Aunque tuvieron que ayudarle sus padres a pagarlo porque solo era un chico de dieciocho años. 

¿Sabes que sigo teniendo la foto de aquel coche? Un alfa romeo blanco. Era su pequeño, su capricho, el único que iba a poder permitirse en mucho tiempo.

Era muy inteligente y tenia raciocinio. 

Era....porque tu te encargaste de que aquellos ojos se apagaran cuando pusiste en su camino a un conductor ebrio...era y ya no está.

Ya no veo sus ojos, ni escuchamos las canciones que escuchábamos, ni hablamos de los sueños, ni de la vida, ni de la ilusión, ni de lo que haríamos cuando fuéramos mayores, ni de la casa que nos compraríamos. 

¿Sabes que jugaba a fútbol y era del Real Madrid?

¿Sabes que no pude conocerle más y que fue por tu culpa?

No dejaste que me despidiera, ni le dijese lo que me importaba, ni lo buen amigo que era...fuiste injusta y malvada. 

¿Sabes que él, ni fumaba ni bebía? Conducía con precaución y jamás superando límites establecidos.

Querida, caprichosa y malvada vida: ¿porque pones personas increíbles en mi camino si luego te encargarás de arrebatármelas? 

L.B.D