Son las tres de la madrugada,
hace ya más de tres horas que sigo metida en la cama,
algo pasa,
contemplo la oscuridad,
doy vueltas,
cierro los ojos y nada.
Vuelta a empezar,
otra noche más,
no puedo conciliar el sueño,
soy incapaz,
y me pregunto por enésima vez si tu estarás dormido
o tal vez pienses en mí,
y me pregunto si me guardas en algún rincón de tu mente.,
o tal vez ya ni me recuerdes,
y me pregunto otra locura mayor,
y es si a caso volveré a verte,
quizás en otra vida,
dentro de unos años,
solo saludaré y sonreiré
al recordar los momentos que aún guardo.
Me pregunto si la vida te sonríe,
o estás así como yo,
en un sin vivir constante.
Me pregunto porque no soy capaz de olvidarte,
porque sigo aquí despierta confiando en que regreses,
me pregunto porque me he sorprendido a mi misma discutiendo entre enviarte un mensaje o si callarme,
sé de sobras que eso no cambiaría las cosas.
Confío en que sea el destino, la vida, el mismísimo Dios...
el que dicte sentencia
y si tienes que ser para mí lo seas,
y si tengo que ser para ti lo sea,
y si esto tiene que ser así lo sea,
y si esto ha de cambiar que así sea.
El minutero avanza,
mientras yo sigo preguntándome
sin nadie que responda.
L.B.D.
