lunes, 13 de abril de 2015

Mente en blanco...


"Con lo que cuesta encontrar la felicidad, la perdemos con las dudas".
Así sentenció aquel vecino mientras paseaba de la mano de su nieto. El niño, que contaba con apenas diez años, no entendía de qué hablaba aquel hombre...¿Felicidad? ¿No es a caso felicidad el acabar la colección de cromos o el último día de clase antes de unas largas vacaciones?

Y si, con apenas diez años el mundo se ve grande, la vida eterna, años y años para ser aquello que queremos o hacer aquello que soñamos. Luego al crecer nos damos cuenta, cómo diría aquella canción, que la vida es un suspiro, los años pasan y tal vez hemos llegado al punto dónde lo único que no hemos intentado es ser felices...

"Trabajar para comprar un mejor coche o acabar de pagar la maldita hipoteca"-seguía inmerso en sus pensamientos aquel hombre hasta que se paró delante del estanque del pueblo.
"¿Lo ves?"-Le dijo a su pequeño nieto, éste pese a mirar hacía el agua, hacía los arbustos, el cielo...no sabía a qué se refería el abuelo.

"Exacto, quieres verlo todo pero no ves nada...al igual que los adultos"-el niño le miraba atónito aún sin comprender nada. "Pasamos por la vida con prisas, sin tiempo para mirar detenidamente las cosas, los pequeños detalles...a las personas...nos fijamos en tonterías cuando lo realmente maravilloso lo apartamos. Hoy quiero enseñarte algo, estás mirando el cielo, la hierba, los arbustos...incluso te has fijado en el coche que pasaba por detrás de nosotros...todo esto es lo fácil...Lo que no has hecho es fijar la mirada precisamente hacia delante de ti. Allí, al fondo, puedes contemplar el mar pero no sólo eso, puedes contemplar la línea fina que une el mar con el cielo...¿comprendes ahora?"

Cuántas veces nos hemos quedado con algo por ser lo correcto, por ser lo sencillo...la felicidad cuesta, los malos momentos se hacen presentes constantemente pero sin ellos no podríamos apreciar la calma, la serenidad...no podría importarnos todo lo positivo que nos envuelve.
Nos cuesta demasiado encontrar algo que nos hace felices cómo para perderlo ahora por el qué dirán o las dudas. Al fin de cuentas cada uno debe decidir qué le hace feliz.


L.B.D

1 comentario:

  1. Cada uno debe parar, pensar y decidir por si mismo; sin dejarse llevar por la marea. Muchas veces en contra de la propia tendencia a no querer ser uno mismo.

    Pero una sequencia de momentos felices no es la felicidad si no hay algo en que enmarcarlo para darle sentido. Eso nos cuesta más de ver; porque es lo que da la plenitud de la satisfacción.

    Voz de albardán.

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