Contigo me pasa como cuando escribo...me cuesta horrores poner un "punto"...Eso es una despedida. ¿Cómo cierras un capítulo con alguien cuando lo que quieres es el libro entero?
Recuerdo cuando a los dieciocho años me intentaron diagnosticar Leucemia y digo intento porque luego sería otra doctora la que me informó del susodicho error en el papeleo. Allí sola sentada, delante de la primera doctora, comprendí que la vida no es larga, que basta un segundo para cambiar el curso de las cosas. Yo tenía mil planes a distancia, para el futuro...los cambié todos. Aprendí a aprovechar cada momento, de hecho ya no miro más allá de "mañana", no me interesa...quizás vuelvo a verme en la sala de un hospital y no tengo tiempo para terminar aquellos planes que me planteé para de aquí a unos años.
Yo tenía, también, una infinidad de complejos...¿sabes que importan muy poco cuando lees que tal enfermedad tiene una esperanza de vida muy escasa? Piensas en tus kilos de más, en aquellas estrías que te han aparecido, en si tienes poco pecho o demasiado, en si eres guapa...¿y de qué sirve si quizás no pasas de "hoy"?
Necesitaba ese cambio, algo que me recordase lo importante...Vivimos en una sociedad bastante materialista. Importa el físico e importa hasta el coche o la casa que se tenga. Yo he aprendido la importancia de lo no material.
Vivir, ese es el único deseo que tuve en la sala del hospital. Confieso que sentí envidia de quien no estuviese en mi situación. Parece como si se congelase el tiempo, ya no eres el mismo, no sales de allí siendo la misma persona.
Si en ese momento lo único que quise es vivir, ¿cómo me iba a importar a partir de entonces las opiniones ajenas? ¿Porqué basamos nuestra felicidad en los demás? Relaciones de personas homosexuales, parejas con grandes diferencias de edad o de religiones-culturas, elegir un trabajo que los demás no aprueban...
Ante tales situaciones entra miedo, por nosotros, por los demás...pero en nombre de la felicidad venzamos los miedos y complejos. Vale la pena despertar y ser feliz. Fíjate que junto en el mismo escrito complejos con la persona amada. Nos aterra por igual el "qué dirán" cuando la cosa está en salirse de los cánones preestablecidos por la sociedad. ¿Vale la pena ser feliz haciendo caso omiso a los miedos? ¿O por el contrario nos arriesgamos a perder aquellos momentos, aquella felicidad?
¿Qué hacer? ¿Me arriesgo y le digo lo que siento luchando por empezar de nuevo o sigo con mi vida como está?
Y es que en mi caso, sigo sin ser perfecta. Tengo complejos a los que no respondo y siempre tengo alguien dispuesto a criticar y malmeter a quien no escucho...soy feliz. Doy gracias por el error en el tratamiento, por como soy, por las personas que tengo en mi vida, mis amigas...mis amigos...tú...
Único e irrepetible tú. A quién no pongo, ni de broma, un punto final. Sonríe, no me gusta verte ni sentirte serio, sentir que algo no va bien...sea conmigo o sea sin mí, sea por mí o sea por otra persona que haya llegado a tu vida...sonríe. Tú también tienes derecho a ser feliz, ya te toca.
La diferencia entre el punto final o suspensivo la marcamos nosotros mismos...
La diferencia entre el punto final o suspensivo la marcamos nosotros mismos...
L.B.D

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