viernes, 10 de abril de 2015

Botones y sonrisas...










Hoy me encontraba haciendo café cuando escuché tu voz desde el salón. Intentabas coserle un botón a la camisa mientras te quejabas porque no encontrabas la tonalidad correcta del uniforme. Sonriendo, es lo que provocas cuando te quejas tanto y a mí me hace tanta gracia, fui en busca del ovillo que había comprado aquella misma mañana. Me dedicaste una sonrisa cansada y luego un “gracias”. Después me senté a contemplar cómo cosías aquel botón, la escena tan típica y tan normal aún la conservo en mi cabeza…de hecho conservo todos y cada uno de los momentos que paso contigo.


Yo vivía haciendo planes a larga distancia y con tu llegada a mi vida me enseñaste que hay que vivir al día, disfrutando de cada detalle, de cada minuto…no vaya a ser que sea el último y lo último que recuerde de ti sea alguna discusión. Por ello nos duran tan poco. Ya han pasado un par de horas desde que has salido con tu bolsa a trabajar y aún me viene a la cabeza la forma en la que enhebrabas la aguja, con suma delicadeza…


mientras pienso me pregunto cuantas cosas ha visto ese uniforme, cuantas veces se ha manchado…en algunas ocasiones de tierra, en otras de sangre…momentos que guardas en tu pensamiento, yo sé que los guardas y que a veces provocan esa sonrisa cansada…y me dijiste “gracias” por un simple ovillo de hilo…cuando somos la sociedad, los altos cargos y políticos que te tenemos que dar las gracias a ti y a tus compañeros por hacer el trabajo que haces y por ver las cosas que tienes que ver…la parte más oscura de muchas personas y la parte más frágil de otras. Gracias por todo ello y por seguir día a día pese a la sonrisa cansada que desprendes.


L.B.D

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