jueves, 7 de mayo de 2015

Lo peor.


Ella le entregó lo más valioso, él lo pisoteó.
No importa que se utilicen los zapatos del miedo,
el efecto fue el mismo. 

Lo peor es cuando das algo por sabido
y descubres que no, que por aquella parte jamás fue. 

Entonces, ¿qué fue?
Tal vez confió en él demasiado pronto,
tal vez lo entregó todo sin pensar que podría encontrar maldad.
La hubo.

Y ahora, ¿qué?
¿Valió la pena jugar?

Sin palabras,
no hay palabras cuando te fallan de tal modo.

Vacío, 
decepción,
soledad...
y conciencia tranquila de no haber errado igual. 


Dulces sueños...

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