Envuelta entre flores trabaja con constancia y atiende con amabilidad.
Hay quién prefiere la sencillez de regalar una sola flor, hay quién prefiere un ramo entero.
Lo cierto es que en la sencillez está el gusto. Una flor puede decir más que un ramo entero, eso la florista siempre lo ha sabido.
Aquella mañana se acerca hasta allí un joven.
Alguien que ella conoce bien desde hace tiempo.
Se acerca y después de charlar durante unos minutos el joven le pide una flor con algún detalle.
La cabeza de ella empieza a dar vueltas. Sabe que la flor es una sencilla rosa roja y que es para su pareja. La adorna con paniculata, unas pequeñas flores blancas y el conjunto lo abraza un lazo precioso de encaje blanco.
Él sonríe, sabe que ella siempre trabaja cómo si fuese para ella misma. Mima cada detalle y se asegura de un resultado perfecto.
Se lo dá con una amplia sonrisa susurrando "Que paséis un precioso día".
Lo que él ignora es que ella tiene sentimientos por él desde hace tiempo.
Lo que ella no sabe es que él ya no siente lo mismo por su pareja y que pensaba pagar el detalle floral y regalárselo a ella misma, la persona que se lo ha preparado.
Sólo que a último momento lo medita y sale con él de la tienda. Lo mira, se sienta en un banco próximo a donde tiene su moto estacionada. Piensa en volver a entrar en la tienda pero la inseguridad de lo impide.
Pasa una de sus manos por su pelo, se levanta del banco y da media vuelta buscando con la vista la tienda...retrocede, sigue sin ser capaz.
Divisa a una mujer mayor que pasa cerca de él y sin más, le ofrece la flor. Se sube a su moto, da un golpe seco al deposito de la gasolina, con rabia como si se dijese así mismo que es un cobarde. Se coloca el caso y se marcha, dando un ultimo vistazo por el retrovisor mirando a la joven que sale a la puerta cómo si le buscase.
Situaciones inconclusas...a veces por inseguridad, a veces por cobardía o por acostumbrarse sin más a la situación en la que se está.
Divisa a una mujer mayor que pasa cerca de él y sin más, le ofrece la flor. Se sube a su moto, da un golpe seco al deposito de la gasolina, con rabia como si se dijese así mismo que es un cobarde. Se coloca el caso y se marcha, dando un ultimo vistazo por el retrovisor mirando a la joven que sale a la puerta cómo si le buscase.
Situaciones inconclusas...a veces por inseguridad, a veces por cobardía o por acostumbrarse sin más a la situación en la que se está.
l.b.d

O simplemente porque no sabe como se lo tomará ella. Inseguridad, si; pero también falta de comunicación. No aprendió a leer los ojos. Todo llegará.
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