sábado, 2 de abril de 2016

Demasiada calma...



En cinco meses te cambia la vida. Lo aseguro. Pasé de vivir en el centro de la capital a caminar entre arboles.
En un principio ordené cajas, demasiado ocupada como para ver más allá de mis cuatro paredes.
Vuelvo a la realidad...sin trabajo, con parte de familia desgastada y el amor quemado.
Así lo definí cuando me preguntó una amiga "¿Qué es lo que no funciona?"
No funciona nada...funciona mi madre, ella quería sol y lo tiene. Yo quería que pagara las deudas y las ha pagado....
¿A qué precio? No calibré cuando la persona que estaba conociendo me dijo "2 peajes". Le sale caro venir y lo cierto es que a mi me rasca el bolsillo ir.
No me puedo quejar...
No calibré cuando ya no veo a los amigos con los que quedaba a cualquier hora.
No calibré en que si en ciudad cuesta encontrar un trabajo, en un pequeño pueblo ya es imposible encontrarlo.
Ahora me dedico a pasear entre árboles, a sentarme en el columpio y ver cómo se va al traste lo poco que me queda de mi antigua vida.
Y la quiero de vuelta. Y no puede ser. Y ya no sé qué hacer...

1 comentario:

  1. La vida cambia en un minuto, a veces en menos. Somos nosotros quienes tardamos en adaptarnos a la vida que nos muestra nuevos entornos. Nos abstraemos y "de pronto" cuando cesa la actividad nos damos cuenta del cambio. Es entonces cuando hay que hacer el esfuerzo, no el de mirar, el de ver. Lo positivo, lo bueno y es el momento de soñar el sueño, de crear el argumento del cambio que será luego la realidad.

    Dos peajes, si pero la vida tiene muchos más. Dos peajes de ida y dos de vuelta quizá; peajes que pagan el placer de sentir aunque solo sea sentir.se ambos en la naturaleza; porque al sentir.se se llena el espacio. ¡Si es más barato que el cine! y da más placer.

    Loa amigos... los que lo son se mantienen; se ven menos pero se disfrutan más.

    Hay un secreto en los pueblos. No quieren pixapins. Quieren a los que se integran, en el casal, en las instituciones, en la biblioteca en els gegants, en ... y -casualidades de la vida- al cabo de un tiempo salen ofertas, gangas, posibilidades. nada inmediato pero es que hasta para las empresas locales pertenecer, ser de, estar con .... lo que sea local es un aval. Los de fuera eso no lo tienen.

    Dicen que un hombre caminó por un sendero mucho tiempo. Era un sendero curioso, se desvanecía tras él cuando caminaba 100 metros. cada 100m se borraban los de detrás y aparecían los de delante. Un día a los los de delante dejaron de aparecer. En su lugar había un muro de ladrillo. Cuando el hombre llegó miró incrédulo el muro. Se sentó y lo recorrió con la mirada. Cuando miraba hacia atrás ...no había nada. El camino se había desvanecido y no se podía andar por él.

    Hasta aquí la historia. La pregunta al lector es siempre la misma. ¿Qué harías tu? Todas las respuestas son válidas. La más citada es intentar romper el muro, aunque sea con el polvo del camino. La más práctica es continuar por el muro, en paralelo buscando el resquicio, la curva o el final. Parece ser que hasta la gran muralla se acaba en algún punto.

    Dicen algunos que el caminante se apoyó en el muro para reponer fuerzas, ordenar ideas y prioridades y con las ideas claras se vió con fuerzas para encararse con el muro que cedió ante él. Dicen otros que al pasar el muro encontró a otra persona y le preguntó por el muro. El lugareño no le entendió no había muro, solo una finísima raya en el suelo que separaba los dos países. El caminante había salido de Indecisión y había entrado en Ideas Claras.

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