jueves, 21 de abril de 2016

Con lo puesto.

Le escribiría una carta pero lo cierto es que poco tengo que decirle.
Quizás eso vaya en consonancia a lo poco que recibí de él.
Muestras de cariño contadas o quizás las malas lenguas tengan razón
y a caso jamás fue amor de padre lo que tuvo.

Ya no importa,
no lo he necesitado ni sé lo que me pierdo.
No se extraña lo que no se tiene.
No se quiere lo que no se conoce.

De niña asustada pasé a ser niña algo menos asustada.
El miedo ya no predomina.
Ya me da igual si viene o si va...
Ya no espero, ya no importa.

Ya no espero nada de nadie.
Quizás puedo dar las gracias a él.
Hay algo que jamás llenaré,
es como un espacio en blanco en una libreta repleta. Inacabada.

Llega y paga sus enfados.
Conmigo. Insulta.
Creo que dice algo de mi físico.
Algo así como que estoy demasiado gorda para entrar por la puerta.

Le miro mientras se ríe.
Me transporto a otro momento en el que hizo lo mismo mi ultima pareja.
Sabe dónde tocar. Sabe dónde hacer daño.
La persona que alguna vez quise lo cierto es que ahora me abochorna.

Me dicen que soy fría, me dicen que me quedaré sola.
Es posible. Soy consciente.
Sólo quiero algo de tranquilidad.
No necesito a nadie.

No necesito a nadie, sobretodo si me tiene que hacer daño.
Con lo puesto me iré,
quizás un par de sonrisas en el recuerdo,
que no se engañe, son provocadas en la calle y ajenas a lo que se llama "familia".


1 comentario: