sábado, 21 de marzo de 2015
Y tú, ¿Qué clase de persona crees que soy?
"Hoy la vi paseando, iba sola con la mirada un tanto ausente. Me acerqué para saludarla y con una sonrisa me devolvió el saludo. Noté, aunque cosa extraña en aquella criatura, una mirada apagada y sin brillo así que después de vacilar unos segundos le pregunte que le sucedía.
-¿Qué clase de persona crees que soy?-me respondió.
-No entiendo que quieres decirme...-lo cierto es que no comprendía nada.
-Sí, hay clases de personas, unas mejores que otras...mejores personas, más amables, más simpáticas...-proseguía su explicación con un tono de derrota en su voz.
-¿Yo? ¿Y que clase de persona crees que eres tú? Sólo tu eres capaz de conocerte y saber la respuesta.
-Yo soy la clase de persona que no tiene nada pero que a la vez doy todo lo que tengo por alguien a quien quiero o aprecio. En función de cuanto te quiera soy capaz de por ejemplo, moverme kilómetros o aguantar una tarde de fútbol a sabiendas que no me gusta ese deporte...No tengo nada, no tengo un chalet ni una cuenta repleta de dinero, ni un coche caro...pero tengo comprensión, cariño, honestidad, respeto, sinceridad...sobretodo tengo amor.
-Y eso...¿se lo das a cualquier clase de persona? En función de la persona valdrá más el capital que el cariño, el chalet que el amor...pero en función de que persona estemos hablando...amiga, serás su tesoro más preciado brindándole ese cariño y ese amor. El físico, al igual que el capital, es limitado...el amor, el amor mueve la tierra.
-Antes si, ahora solo lo reservo para quien me demuestra que vale la pena los riesgos, que vale la pena la vida y entonces, entonces sí le entrego lo poco o mucho que tengo...esa es la clase de persona que yo soy y a la que eligen por último lugar, después de chicas con buen cuerpo o con cuentas corrientes suculentas.
Me fui, dejándola inmersa en sus pensamientos. Realmente vale la pena y pocos se han dado cuenta".
Y, tú ¿qué clase de persona crees que soy?
L.B.D
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El otro día fui a comprar un piano. El vendedor me preguntó por marcas y calidades que pudiera yo tener en mente. Le dije que no soy un experto y que por mucho que me diera el mejor piano del mundo si yo no era el mejor pianísta no lo iba a apreciar. Me miró, sonrió y me dijo: Efectivamente no hay pianos buenos o malos, ni mejores o peores, todo depende de lo que se compenetren pianista y piano. Un pianista sabrá sacar lo mejor del piano cuando esté cómodo con él y el piano a su vez sonará mejor y se autoafinará para dar lo mejor de sí mismo.
ResponderEliminarHay pianos de muchos tipos, pero buenos, malos, medios... solo lo son en función de como se adaptan a su pianista (y al revés). No hay un valor absoluto para personas ni pianos. Todos somos mejores con quien nos sabe sacar lo que tenemos escondido y todos sonamos mal cuando nos aporrean.
El lobo en un rebaño es el inadaptado igual que la oveja en la manada de lobos.
Eres...una y mil, mil frente a los demás, una frente a ti misma, esa que te indica lo que estaría bien que hicieras y lo que no.