miércoles, 4 de marzo de 2015

Carta...




A ti:

Hace mucho que no estamos juntos, hubieron momentos malos pero también buenos...¿recuerdas cuando te escribía cartas? Hoy quiero escribirte la carta de despedida porque no pude despedirme en su momento.
Sé que me has estando insultando últimamente, que entre otros adjetivos me has clasificado como "puta". Te has equivocado y permite que te corrija. Llevo un año y seis meses sola, sí, desde que tu te fuiste o mejor dicho desde que te pedí que te fueses. Puedo ser muchas cosas..."puta" no.
Después de todo el tiempo que estuvimos juntos, no me conoces. No te molestaste en saber qué me dolía o qué me hacía feliz. De hecho confundiste caricias con golpes, amar con forzar ¿lo recuerdas? Yo si...sé que tu ya paseas del brazo de otra chica ¿la tratas bien? Espero que lo hagas...No la envidio, por favor no creas que son celos, de hecho lo mejor que hice fue cerrarte la puerta de mi casa.
¿Recuerdas cuando dijiste que nadie, excepto tú, iba a quererme? Bien, en eso acertaste pues sigo sola. No me arrepiento porque no me iría con cualquiera arriesgándome a que fuese como tu.

Momentos buenos muchos, aquellos paseos por montaña o aquellas tardes de invierno de manta y película. Me han dicho que has estado buscándome, no te molestes pues tomo precauciones para no encontrarme contigo. Esquivo las zonas por las que sé que te mueves, zonas que yo antes frecuentaba. Bloqueé tu número, tu cuenta de facebook y las de tus amigos, aquellos a los que les explicabas nuestras intimidades. Bloqueé a tu familia, la que sabiendo la verdad me dio la espalda. He dejado de visitar el trabajo de familiares míos por estar en tu calle. Me coaccionas sin darte cuenta y un año y seis meses después.

Cómo me dijo mi padre "te jodes, la culpa es tuya"...si, lo es...tuve la culpa de elegir quererte, amarte y respetarte cuando tu hiciste más bien lo contrario. ¿Sabes? No me arrepiento. Después de echarte de mi casa, porque te eché yo, lo siento por ese orgullo de hombre maltratador que tienes pero te eché yo. Cómo iba diciéndote, después de echarte no paraste con mensajes. Decías que estabas en la puerta de mi casa, en otros me insultabas y en otros me pedías perdón. Me encerré en casa y durante días no salía. Ni para comprar el pan. Me encerré con mi portátil y con foros policiales...lo que tú quisiste ser pero gracias a Dios fallaste.

Yo no olvido pero te perdono. Al fin de cuentas esta es la carta de despedida, después de fármacos, visitas psicológicas...si, fui al psicólogo después de estar contigo. Antes no me hubiera hecho falta, créeme. Después de todo ello no te odio, no te guardo rencor, no me sirve que volvieras de rodillas ni tampoco me sirve tu perdón. No me sirve porque eres el mayor error en mi vida pero también el que provocaste un gran cambio y los cambios suelen ser buenos.
Yo te perdono por cada humillación, cada golpe, moratones, malas palabras, chantaje psicológico...te lo perdono todo porque gracias a ti soy mucho más fuerte. Ahora es cuando estoy preparada para decir Basta y para echarte de mí vida. Me ha costado, esto lo he pasado sola. Nadie me ha ayudado a levantarme. ¿Ves? Eso también te lo tengo que agradecer, me has hecho tan desconfiada que no puedo contar con nadie...por mucho que quiera. También me has hecho algo fría pero no te equivoques...sigo viva. No me arrebataste la vida como querías y por supuesto no me quistaste las ganas de vivir. Desaparece. No vuelvas.

Gracias por hacerme fuerte de una forma despiadada y animal...pero fuerte.
Adiós.


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