Querida amiga:
yo que te conozco como a nadie
yo que te conozco como a nadie
déjame que te diga una cosa,
deja de engañarte,
sabes bien que no eres feliz
te falta algo y sabes lo que es,
sigue sonriendo haciendo que no pasa nada
que todo está bien
sabes que no es así, así que déjalo ya,
deja ese papel dentro de este cuento
tu sabes que quieres mostrarte como los demás desean verte,
pero esa no eres tu
tu eres soñadora, romántica, dulce...
te has vuelto desconfiada, apagada, seria...
y la imagen que los demás quieren;
¿de que te sirve?
ya no sonríes, las sonrisas te duelen y ahora lloras
lloras porque sabes que tengo razón,
que lo quieres a el
pero lo dejaste a un lado,
según tu, porque no valías la pena
porque no debía de estar con alguien como tu,
en el fondo te sigue importando,
paseas pensando en el
aunque luego lo niegues,
puedes volver a intentarlo y recuperarlo
pero eso te resulta más difícil que decir las cosas claras
no puedes reconocer lo que sientes
y sigues haciéndote la fuerte, haces que no te importa y sonríes
aunque delante de mí lloras
aunque por las noches sigas estando sola
aunque de verdad necesites de alguien
aunque añores un beso, una caricia sin motivo
aunque trates de engañarme a mí diciendo que no necesitas a nadie y que estás bien sola.
No sigas, hazme caso, ve y diselo.
deja de engañarte,
sabes bien que no eres feliz
te falta algo y sabes lo que es,
sigue sonriendo haciendo que no pasa nada
que todo está bien
sabes que no es así, así que déjalo ya,
deja ese papel dentro de este cuento
tu sabes que quieres mostrarte como los demás desean verte,
pero esa no eres tu
tu eres soñadora, romántica, dulce...
te has vuelto desconfiada, apagada, seria...
y la imagen que los demás quieren;
¿de que te sirve?
ya no sonríes, las sonrisas te duelen y ahora lloras
lloras porque sabes que tengo razón,
que lo quieres a el
pero lo dejaste a un lado,
según tu, porque no valías la pena
porque no debía de estar con alguien como tu,
en el fondo te sigue importando,
paseas pensando en el
aunque luego lo niegues,
puedes volver a intentarlo y recuperarlo
pero eso te resulta más difícil que decir las cosas claras
no puedes reconocer lo que sientes
y sigues haciéndote la fuerte, haces que no te importa y sonríes
aunque delante de mí lloras
aunque por las noches sigas estando sola
aunque de verdad necesites de alguien
aunque añores un beso, una caricia sin motivo
aunque trates de engañarme a mí diciendo que no necesitas a nadie y que estás bien sola.
No sigas, hazme caso, ve y diselo.

los recuerdos acaban siendo de sal, ésa sal que disuelven las lágrimas y que, de golpe, nos damos cuenta de que ya no existen cuando volvemos la mirada atrás.
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