sábado, 2 de junio de 2012


Me gusta cuando llegas tarde de trabajar.
Te espero en la cama, es tarde, y hago que duermo
escucho tus pasos, suspiro al saber que ya estás cerca de mí
enciendes la luz del baño,
entras de forma silenciosa,
palpas la silla, luego te vuelves hacía la puerta
y encuentras el pijama
sigo quieta mientras te cambias,
no puedo olvidar cada segundo desde que entras desde que te acercas
luego vuelves y te metes entre las sábanas,
me buscas y me encuentras, siento tus brazos rodeandome
en ese momento me doy la vuelta y te sonrío
creías que dormía, dijiste que hoy acabarías tarde, que no te esperase
pero fallo a mi promesa pues deseo besarte antes de que duermas,
tú te muestras serio luego sonríes cansado,
te conozco y sé que el día no ha ido mal
y ahí estás, a mi lado otra noche más.
Me abrazas, me besas, susurras bajito que me has echado de menos...
que jamás te irías...
Momentos en los que solo estábamos tu y yo, yo y tu, nadie más, nos hacíamos infinitas promesas pero solo hacían falta las miradas pues sin palabras nos entendemos.

Recuerdas todo esto?
Sabes cuando pasó todo esto?
Nunca, nunca pasó, porque no dejé que pasara.
Te perdí.
La vida te situa en estaciones donde pasan trenes
hay veces que hay que subir, pero no lo hice
mis dudas, desconfianzas, el pensar que me harías daño, que tu serías igual...

¿Sabes? Ahora me he dado cuenta que eras tu lo que necesitaba, que tenía miedo a que me dejaras y te dejé yo pero lo peor es que te he perdido y ahora sé que duele igual.
Siempre estabas ahí y no lo valoraba, volvías del trabajo y solo tenías palabras para mí pero tampoco lo valoraba.
En mis sueños sigues a mi lado, no puedo olvidarte aunque tampoco lo he intentado.
Sé que volveré a verte, no puede ser que aquello, aquella historia se acabe así.

2 comentarios:

  1. A veces creemos que el tren que acab de pasar era el nuestro. Es más, lo sabemos, lo identificamos por el color, el número, la hora y la verdad es que no era el nuestro. Solo la impresión, por la hora, pq queremos que llegue, que ya es tarde y que nos perdemos el llegar a tiempo. Es entonces cuando nos sentamos, cansados,desesperados y a veces con lágrimas en el alma..... hasta que suena la sirena y notamos que hay otro tren que viene; nos fijamos y nos damos cuenta de que no podía ser el anterior, solo fue producto de la prisa, del deseo y de la vitalidad contenida.

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  2. Por lo demás, una escena no soñada, muy real a la que solo añadiría un punto: la caricia de él antes de entrar en la cama, con la mano vuelta y la mirada sonriente.

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