Silencio. Solo el ruido de un reloj que avanza.
Me desvelé en un duermevela, tal vez ni tan siquiera eso,
pues no recuerdo que haya dormido.
Solo pensé en que no hay silencio si mi cabeza habla.
No hay sueños, si tus recuerdos no cesan.
Difícil dormir,
complicada tarea si tan solo piensas en alguien.
Creer ya no basta,
no hay lugar para la fe y la esperanza.
Que todo tiene un final, lo sabemos.
Que tenga que no ser bueno,
para eso no estaba preparada.
Seguir pensando en que esta vida no es justa,
¿que lo que no mata te hará más fuerte?
Si no tenerte es como muerte en vida, entonces ¿como seré de fuerte?
Vivir y crecer sin tan siquiera exigir nada.
Querer solo lo que representa una persona
y a su vez sea inalcanzable.
Sopla las velas, te dirán por tu aniversario,
y no se te olvide: Pide un deseo.
¿Que deseo puedo pedir que sea más factible que aquello que tanto anhelo?
Mis problemas de salud atacan
y aunque creo que duele,
créeme si te digo que tu ausencia duele tres mil veces más.
Intentar distraer la mente,
pensando en estúpidos planes de futuro,
pero y como lo consigo, si mi mente ¿solo golpea tu nombre?
Tener miedo. Comprender.
Darse cuenta que lo que mayor terror provoca
es la idea de que se vaya.
Que ya no esté.
Que no vuelva una vez más.
Pero ante todo:
Miedo a lo que sientes y nunca dijiste.

Son tres las muertes, la primera la decide quien la sufre. La segunda el cuerpo junto con la mente; pero la tercera, la tercera no llega hasta el olvido consciente y voluntario. Mientras esto no se de, no hay en verdad muerte.
ResponderEliminarEl recuerdo es vida; las enseñanzas, herencia. Ambos nos hacen fuertes.
Convertir las voces de dentro en planes y escenarios las acalla.
Cuando la partida es previsible, dejarlo todo dicho, cuesta pero alivia.