-No puedo más,
soy un barco a la deriva,
que amenazado por una tormenta
navega en mitad de un oscuro mar.
Y no puedo más,
nadie me ayuda,
nadie me escucha,
estoy sola en mitad de la nada,
o al menos así me siento; sola.
-Yo te ayudaré.
-¿Tú?
-Sí, yo seré el faro que te guíe a puerto.
Prometo protegerte sin más.
L.B.D

En los momentos de desespero hay que parar un momento, alzar la vista y mirar en derredor. Siempre hay un faro que está ahí y cuando no, es un relámpagoque ilumina para decidir el camino... hasta que se divisa el faro. Lejano y que conoce las embestidas del mar; por eso las resiste y por eso intenta dar luz en el camino.
ResponderEliminarPero siempre hay un faro, solo hay que saber hacia donde mirar.