miércoles, 30 de enero de 2013

Nadie responde



Son las tres de la madrugada,
hace ya más de tres horas que sigo metida en la cama,
algo pasa,
contemplo la oscuridad,
doy vueltas,
cierro los ojos y nada.

Vuelta a empezar,
otra noche más,
no puedo conciliar el sueño,
soy incapaz,
y me pregunto por enésima vez si tu estarás dormido
o tal vez pienses en mí,
y me pregunto si me guardas en algún rincón de tu mente.,
o tal vez ya ni me recuerdes,
y me pregunto otra locura mayor,
y es si a caso volveré a verte,
quizás en otra vida,
dentro de unos años,
solo saludaré y sonreiré
al recordar los momentos que aún guardo.

Me pregunto si la vida te sonríe,
o estás así como yo,
en un sin vivir constante.

Me pregunto porque no soy capaz de olvidarte,
porque sigo aquí despierta confiando en que regreses,
me pregunto porque me he sorprendido a mi misma discutiendo entre enviarte un mensaje o si callarme,
sé de sobras que eso no cambiaría las cosas.

Confío en que sea el destino, la vida, el mismísimo Dios...
el que dicte sentencia
y si tienes que ser para mí lo seas,
y si tengo que ser para ti lo sea,
y si esto tiene que ser así lo sea,
y si esto ha de cambiar que así sea.

El minutero avanza,
mientras yo sigo preguntándome
sin nadie que responda.


L.B.D.

1 comentario:

  1. Solemos acostumbrarnos al "otro" y cuando el otro nos falta, por la razón que sea, aunque hayamos sido nosotros quienes hemos parado la relación, siempre le añoramos. Esto cambia y tiene remedio es ese famoso: el tiempo lo cura todo.

    La verdad es que si, pero la razón es que nos hemos acostumbrado y es la ruptura de la costumbre la que nos hace pensar que el pasado era mejor. Nuestra imagen de placer del pasado se debe (no solo) a que era cómodo y conocido. Lo nuevo, lo diferente, lo que ahora afrontamos en solitario (y mucho antes también) nos descoloca, nos es diferente y en cierto modo nos da miedo. Por ello el insomnio: queremos la paz de lo conocido. No porque fuera mejor (quizá si lo fue, o no...) sino porque lo dominábamos, sabíamos lo que venía y como era. Eramos felices, el entorno no nos amenazaba.

    ResponderEliminar