martes, 3 de julio de 2012

Barco de Papel


Las cosas no son como aparentar ser o no son como parecen ser?
Puede que la palabra sea parecida, el significado no es el mismo.
Vengo de una familia a la que le encanta aparentar preocupandose por el que dirán;
yo por el contrario no parezco ser como soy.

No soy como quiero ser creo aunque ya no sé como quiero ser.
¿Como lo harías si fueses un barco de papel que navega contra corriente?
Barco que aparenta ser fuerte pero que en realidad solo es papel...
papel que se moja, papel que se rompe...papel.
Quiero autoengañarme, hacerme creer que todo cambiará, que el barco dejará de moverse por manos ajenas y navegará por él mismo, llegará a algún puerto...pero no, dejemos de soñar.

El barco alguna vez llegó a buen puerto, alguna vez fue escuchado, comprendido, soportado, protegido...pero son tan y tan breves ésos momentos.
Momentos en los que respiro, consigo ser yo.
Momentos en los que la vida parece mejor.

El barco alguna vez soñó,
antes de abandonarlo todo,
antes de dejar de navegar,
sigue esperando a que el viento lo acerque a las orillas,
pensando que lo dejó abandonado,
aunque lo cierto es que no sabe, ignora, que el viento lo sigue meciendo...

1 comentario:

  1. Los barcos de papel que navegan a contracorriente tienen algo de lo que los demás carecen: motivación. O bien saben a donde van o bien saben que han de navegar. Ése e su motor, no el viento, que externo puede mover más rápido (o no) es la autodeterminación lo que impulsa. Es su secreto y lo que hace que avancen. Como los faquires que caminan sobre las ascuas y duermen sobre camas de clavos, minimizan el dolor y son inmunes al desgaste.

    Como en los humanos, los primeros intentos son duros. Te caes, te la pegas y sigues pq en algún sitio hay quien te mira y te alienta, basta saber a donde mirar. Los pequeños necesitan la mano pues no han aprendido a mirar en derredsor. Con el tiempo basta la mirada para saber alguien te alienta.

    No, el viento no abandona, es que a veces no creemos en nuestras propias fuerzas. Por ello hay que buscar la mirada que nos lo confirma: no estamos solos.

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