Se define como conjunto de características mentales y conductuales que forma parte de los trastornos del espectro autista. Se encuadra dentro de los trastornos generalizados del desarrollo. La persona afectada muestra dificultades en la interacción social y en la comunicación de gravedad variable, así como actividades e intereses en áreas que suelen ser muy restringidas y en muchos casos estereotípicas.
Se manifiesta de diferente forma en cada individuo pero todos tienen en común las dificultades para la interacción social, alteraciones de los patrones de comunicación verbal y no-verbal, intereses restringidos, inflexibilidad cognitiva y de comportamiento, dificultades para la abstracción de conceptos, coherencia central débil en beneficio del procesamiento de los detalles, interpretación literal del lenguaje, dificultades en las funciones ejecutivas y de planificación, la interpretación de los sentimientos y emociones ajenos y propios.
Principales características:
Principales características:
1. Interacción social y afectividad:
Egocentrismo inusual, con muy poca preocupación por los demás y falta la conciencia del punto de vista de los otros.
Falta de empatía y poca sensibilidad hacia los demás.
No sabe demostrar cuándo le interesa una persona.
Relaciones sociales muy limitadas, en los niños o adolescentes torpe interacción con sus compañeros.
Ingenuidad y credulidad.
2. Intereses restringidos y repetitivos:
Intereses e inquietudes muy acotados o circunscriptos que persigue obsesivamente pero en soledad, como por ejemplo, la recolección de datos o cifras obsesivamente sin ningún valor práctico o social.
El individuo con SA se convierte en un excéntrico cuya vida se caracteriza por una rutina rígida, sistemática y cuyo mundo se podría reducir, por ejemplo, a los horarios de los trenes o la colección de sellos.
3. Lenguaje y discurso:
Lenguaje formal, pomposo o pedante, con dificultades para captar un significado que no sea literal.
Problemas de comunicación con los demás, poca preocupación por la respuesta del otro,
Falta de comunicación no verbal, impasividad, evitar mirar a los ojos del interlocutor.
Hablar con una voz extraña, monótona o de volumen no usual.
Falta de conocimiento de los límites y de las normas sociales.
4. Actos ritualizados:
Rutinas y rituales muy poco usuales que no soportan el menor cambio pues esto genera inmediatamente una ansiedad insoportable.
Cualquier desarrollo de un interés, a diferencia del resto de la población, se disfruta exclusivamente en soledad. El síndrome puede llegar a distorsionar de tal manera las relaciones sociales de la persona con SA y sus compañeros o familia que éstos pueden sentirse enfurecidos por estar frente a una persona insensible, centrada en sí misma y con una rigidez inflexible.
¿Qué pediría?
A los colegios, comprensión.
Tiene Asperger, significa que al crío le cuesta mucho más que a otro niño, no es tonto, no es agresivo, no es una máquina y no premedita el daño que quiere ocasionar antes de salir de casa. Es un niño. Solo un niño.
Por supuesto que hay que educarle, que regañarle cuando toca. Eso no significa aislarle, tratarle como si fuese un ¿bicho?...
Así no le ayudas...y mucho menos expulsarle.
¿Eres profesor? Perfecto, cumple con tu trabajo.
Soy dura, soy tajante...lo sé y lo soy a consecuencia de lo que recibe mi propio caso.
Es menor, no voy a dar detalles pero por ello sé que en ocasiones dió con profesores poco profesionales.
Es un niño complicado pero al fin de cuentas un alumno más. Un reto, un "voy a saber más".
En la escuela no espero que le enseñen modales, eso lo dejamos para casa.
Me refiero a las veces que no se le explica las cosas, que él no entiende nada porque alguien lo dió por tonto.
Este niño me puede dejar sin palabras incluso a mí. A mí misma me pone a estudiar cuando me pregunta (por ejemplo) "¿cómo se formó el cielo?" ¿"y cuando existían los dinosaurios?" Preguntas sobre ciencia, sobre historia... con esto creo que demuestra que es inteligente, que quiere aprender, que le mueven sus inquietudes y que pregunta hasta saberlo todo.
Ya de pequeño me sorprendía cuando me pedía que le contara un cuento, cada tarde uno diferente y en ocasiones me decía "no, quiero el de la otra tarde, aquel de la ardilla, aquel que pasaba aquello y lo otro y lo demás..." Lo que no sabía es que me los inventaba siempre y que tenía que esforzarme por recordarlo, al final era él quien me lo contaba a mí.
En definitiva, comprensión.
L.B.D

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