Amor mío:
No se me ocurre una forma más bella de empezar a escribirte.
Ésta noche no dormí pensando otra vez en ti,
y es que ya no me conformo con abrazar a la almohada
creyendo en balde que eres tu.
Cuando no duermo pienso en lo que significas para mi
y cuando duermo eres el protagonista de mi sueño.
Dichosa la luna, pues aunque lejana puede observar como duermes.
Cuantas veces le habré pedido que cuide de ti,
que te arrope, que con su destello de luz te cuide y proteja,
si yo no puedo hacerlo, que vaya ella en mi lugar.
Eres el recuerdo que me da las alas que necesito para volar,
que me da ganas para vivir y no cansarme de luchar.
Buscando tu amor se me pasan los días,
buscando tus palabras porque es lo único que tengo se me pasa la vida.
Y aquí me quedo aunque sepa muy bien que no soy correspondida,
que ésto es solo un sueño al que respondes y no a una realidad amada.
Una ilusión, un deseo, una esperanza, sin duda de un futuro mejor,
de la posibilidad que exista un futuro o un destino que me lleve a ti
Aunque la realidad sea otra
sigo siendo dueña de mis sueños y esto es otro más de ellos
en dónde aún puedo llamarte Amor, Amor mío.
Att. Tu ya sabes quién.

Diana Navarro también lo expresó parecidamente, pero posiblemente no tan bien. Enhorabuena; pero habría que abrirle los ojos.
ResponderEliminar¿A quién de los dos? Gracias, simplemente gracias
ResponderEliminara quien no ha escrito la carta, ¿no te parece?
ResponderEliminar¿Gracias? no.... la criminología enseña que todo tiene una causa.