Cuántas cosas habían deshilachado la cuerda del afecto; cuántos egos heridos y que gran sabiduría no agarrarse al clavo ardiente de la compañía solo pq se palía la soledad.
Se marchó. Nada le retuvo pq nada había dejado de si mismo, ni tan solo un recuerdo.
Cuántas cosas habían deshilachado la cuerda del afecto; cuántos egos heridos y que gran sabiduría no agarrarse al clavo ardiente de la compañía solo pq se palía la soledad.
ResponderEliminarSe marchó. Nada le retuvo pq nada había dejado de si mismo, ni tan solo un recuerdo.